El CNH2 participa en el primer informe sobre combustibles marítimos basados en derivados de hidrógeno publicado por el Observatorio Tecnológico del Hidrógeno

El Observatorio Tecnológico del Hidrógeno ha publicado su primer informe de conocimiento, titulado “Utilización de derivados del hidrógeno como combustibles marítimos: amoniaco y metanol”. El documento analiza el potencial de estos dos combustibles en el sector marítimo, abordando aspectos clave como sus propiedades fisicoquímicas y ambientales, su grado de madurez tecnológica, el marco normativo vigente y las principales aplicaciones actuales y futuras. Desde el CNH2 hemos participado activamente en su elaboración, y nuestros compañeros Enrique Saborit Rojas y Vanesa Sendarrubias Carbonero forman parte del equipo de autores junto a especialistas de Enagás, CIDAUT, Moeve y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM).

La reducción de emisiones en el transporte marítimo constituye un reto crucial y una línea prioritaria dentro de las estrategias globales contra el cambio climático. En este contexto, el metanol y el amoniaco, producidos a partir de hidrógeno verde, se presentan como opciones clave para impulsar la transición energética.

El metanol se perfila como la alternativa más inmediata para el transporte marítimo. Su alta densidad energética volumétrica facilita la adaptación de los sistemas de propulsión y la integración en las infraestructuras portuarias existentes, lo que lo convierte en una opción viable a corto plazo, especialmente en rutas de corta y media distancia.

Por otro lado, el amoniaco ofrece un horizonte de mayor recorrido. Aunque su densidad energética es inferior a la del metanol, dispone de una sólida infraestructura logística global, con más de 170 terminales operativas en todo el mundo, lo que allana el camino para su utilización futura. Así, el amoniaco se posiciona como una solución estratégica a largo plazo, particularmente adecuada para travesías transoceánicas.

Perspectivas de mercado y demanda futura.

De cara a 2050, se prevé una profunda transformación en el transporte marítimo: la mitad de la flota mundial utilizará sistemas de propulsión basados en energías renovables como el hidrógeno, el amoniaco o el metanol.
Entre estas alternativas, el amoniaco aparece como el combustible con mayor proyección, con una cuota estimada del 35% al 44% dentro del mix marítimo. El metanol, por su parte, también gana terreno, con previsiones que sitúan su participación entre el 3% y el 26%, de acuerdo con los análisis de la IEA (Agencia Internacional de la Energía) y Everllence.

Aspectos legales.

En el caso del metanol, la normativa que regula su uso como combustible marino ya está definida y en vigor a través de la resolución MSC.1/Circ.1621.
En cuanto al amoniaco, actualmente se están tramitando enmiendas a los códigos IGF (International Code of Safety for Ships Using Gases or Other Low-Flashpoint Fuels) y IGC (International Code of the Construction and Equipment of Ships Carrying Liquefied Gases in Bulk). Se prevé que estas actualizaciones regulatorias entren en vigor en 2027, lo que marcará un hito para su despliegue seguro en el sector marítimo.

Los buques que actualmente transportan amoniaco o metanol se perfilan como los primeros candidatos para operar con estos mismos combustibles, aprovechando su experiencia operativa y reduciendo barreras logísticas. Para maximizar su potencial será esencial impulsar la producción renovable, fomentar la inversión en tecnologías de propulsión y almacenamiento, adecuar la infraestructura portuaria y de bunkering y avanzar en una normativa específica, especialmente en el caso del amoniaco. De este modo, el hidrógeno, el amoniaco y el metanol podrán jugar un papel decisivo en la transición del transporte marítimo hacia las emisiones netas cero, garantizando al mismo tiempo la competitividad y sostenibilidad de las cadenas logísticas globales.

Puedes consultar el informe completo a través del siguiente enlace.