Estimados amigos:

En estas primeras décadas del siglo XXI la tecnología energética incita a los investigadores básicos a hacer un esfuerzo conjunto conducente a buscar soluciones de futuro que permitan garantizar a la sociedad el relevo de los recursos energéticos.

El siglo XX, pródigo en desarrollo tecnológico, condujo a un consumo elevado de recursos fósiles que han dejado bastante mermadas las reservas mundiales a pesar del gran esfuerzo realizado en investigación sobre nuevos yacimientos.

Las limitaciones en las reservas de petróleo y gas natural ya existentes, y el crecimiento continuo de la población, aconsejan garantizar el abastecimiento de las naciones con fuentes energéticas alternativas en las que las energías renovables deben jugar un papel trascendental mientras la energía nuclear no mejore sus garantías de seguridad y siempre que garantice la disponibilidad de sus combustibles también limitada.

Centro Provisional CNH2 Puertollano

Sede provisional del CNH2, edificio cedido por el Ayto. de Puertollano

Dado que las energías renovables trabajan en regímenes alternantes de producción y las nucleares en regímenes excesivamente regulares, es necesario realizar un esfuerzo científico y tecnológico a nivel energético que incluya un sistema de almacenamiento de la energía para ajustar a la producción las curvas de demanda energética. El hidrógeno apunta como uno de estos sistemas de almacenamiento, el cual, acompañado de las pilas de combustible para transformar la energía almacenada en electricidad, abrirán las puertas a la conocida economía del hidrógeno.

A pesar de llevar tres décadas hablando del hidrógeno y de las pilas de combustible, de que existan prototipos de automóviles eléctricos que funcionan con pila de combustible como generador de electricidad e hidrógeno como portador energético y de que se usen pilas de combustible en múltiples aplicaciones estacionarias, esta tecnología está aún pendiente de fuertes desarrollos tecnológicos y de grandes avances científicos, a la vez que se hace necesario un cambio de la cultura energética de la sociedad de las próximas décadas.

Los grandes avances científicos que se están logrando requieren su integración con estas tecnologías complejas por lo que se necesitan instalaciones singulares que faciliten el escalamiento, el desarrollo de tecnologías y la demostración en sistemas reales que permitan verificar, homologar y certificar los avances que se consigan antes de trasladarlos a la sociedad productiva. Pero la dimensión prevista puede ser tan grande que haga necesario crear un tejido industrial y tecnológico que impulse nuevos recursos económicos próximos al sector energético y de transporte.

Manuel Montes Ponce de León
Director del Centro Nacional del Hidrógeno